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¿QUE SE VIENE?

Alberto Vargas Peña ( miembro de la Fundación Libertad)

Para el martes a la medianoche se anuncia la huelga general indefinida convocada por varias centrales sindicales, entre las que se destacan todas las que nuclean a funcionarios públicos. El pretexto es fútil: oponerse a la política de privatizaciones anunciada por el gobierno. En realidad se trata prácticamente de una huelga revolucionaria.

Me han contado que el martes a la medianoche - la clásica hora de las brujas - los sindicalistas dejarán al Paraguay sin agua, sin energía y sin comunicaciones, y esto en forma indefinida. No hay fecha para el cese de la huelga y algunos voceros de los sindicatos dicen que ella solamente cesará cuando el gobierno se comprometa a no privatizar. Si hace eso, el gobierno de "unidad nacional" desaparecerá, puesto el PLRA, el segundo socio mayoritario ha condicionado su permanencia en la coalición a las reformas del estado, entre las que da prioridad a las privatizaciones.

El gobierno puede, desde luego, intentar hacer abortar la huelga militarizando a los empleados públicos, imponiendo la ley marcial y reprimiendo todo acto de indisciplina. Puede aprehender a los dirigentes sindicales y reducirlos a prisión, ya hasta puede ordenar a las FFAA que cumpla las tareas de los trabajadores públicos. Pero no podrá militarizar el país y si el sector privado acata la huelga, se verá en serias dificultades.

Ocurre que para desbaratar la huelga revolucionaria que se cierne, el gobierno tendrá que reprimir violentamente a sus propios correligionarios. El noventa por ciento de los alzados son "colorados", es decir, pertenecientes al partido principal de la coalición. Para quien haga eso, se trata de un harakiri, ni más ni menos.

Ni el PLRA ni el PEN, los otros dos asociados en este desquicio que se pretende llamar "gobierno" asumirán la responsabilidad, y yo dudo mucho que los militares, tan ofendidos y vejados, se presten a salir a la calle a disparar contra los huelguistas.

¿Que le queda a este gobierno inepto, ilegítimo y usurpador? Intentar comprar a los líderes sindicales para que con cualquier pretexto desactiven la huelga. Luis Gonzalez Macchi intentó la semana pasada lograr que Wasmosy lo respaldara, con dinero por supuesto para una acción de ese tipo, pero fue rechazado por un Wasmosy jaqueado por un pasado que se le viene encima sin retroceso.

Gran parte de todo el dinero que tenía el gobierno fue a parar a las arcas de sus principales funcionarios, algunos de los cuales incluso están preparando, con dólares chinos, un exilio dorado. Se habla de que dos ministros adquirieron en París un edificio de departamentos, por treinta millones de dólares.

Así las cosas, no hay dinero para comprar sindicalistas, que a cuarenta y ocho horas de la huelga general, se cotizan cada vez más caros.

¿Que nos espera? Si realmente el martes a medianoche los sindicalistas cumplen sus promesas, el Paraguay quedará sumido en la obscuridad, en el silencio y en la suciedad. Toda el agua que se consume se extrae gracias a la electricidad. Si los sindicalistas copan la ANTELCO, las comunicaciones quedarán reducidas a la nada, puesto que los celulares necesitan de energía eléctrica. El caos se apoderará del Paraguay.

¿Podrá aguantar el gobierno? Si los sindicalistas no ceden, o si no son aplastados, el gobierno caerá en menos de cuarenta y ocho horas después de lanzada la huelga revolucionaria. Para el próximo jueves, puede estar jurando un nuevo presidente....¿pero quien?