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¿Por qué una nueva autopsia?

Alberto Vargas Peña (F. Libertad) 

27 de setiembre de 2000

    

Las declaraciones de la Sta. Sisley Erika Pintos, que fue la primera persona en llegar hasta el cadáver del Dr. Argaña en la camioneta que lo conducía, inmediatamente después del atentado, son claras.

Dice que vio al Dr. Argaña reclinado sobre el lado derecho y presentando una palidez extrema; dice también que lo tocó y lo notó helado, como si llevara varias horas de muerto.

En la historia clínica firmada por los Drs. Ramiro García Varessini, Gustavo Benítez, Fracchi y Carlos Ayala no se consigna la temperatura del cuerpo del Dr. Argaña en el momento en que ingresó al Sanatorio Americano.

Lo más llamativo de la historia clínica son los cuatro impactos de bala que presenta el cadáver: Dos en el brazo, uno en el antebrazo y otro en la cadera. Ninguno de ellos mortal. En el corazón y pulmones se encuentra – en cada órgano – medio litro de sangre coagulada y negruzca, que aparece después de por lo menos ocho horas de la muerte.

La autopsia firmada por el Dr. José Bellasai no consigna qué había en el estómago, no hay examen del hígado ni del cerebro. Tampoco hay un examen del comportamiento de la dermis y la epidermis del cadáver en los impactos.

Hay sí una trayectoria milagrosa, que hace ir una bala de revolver calibre.38 – bala redonda, de plomo – que fue disparada de arriba para abajo, desde la cadera donde se nota el orificio de entrada, hasta el corazón, siguiendo una trayectoria que varía unos 120ª de la trayectoria inicial.

Dice el Prof. Dr. Hernán Silva Silva, catedrático chileno que escribe sobre medicina legal en su libro “Medicina Legal y Psiquiatría Forense” : “Tenemos el anillo o cinta de contusión, que es el hundimiento de la piel al pasar el proyectil hacia el interior. Es una faja estrecha alrededor del orificio, erosiva y contusa. Según Vargas, se forma por la mayor retractibilidad de la epidermis con relación a la dermis. Se dice que este signo es constante , que da cuenta de la existencia de un disparo y solo se comprueba en los disparos realizados cuando la persona esta viva” – Medicina Legal y Psiquiatría Forense- Harnan Silva Silva, Tomo I pag 238-.

Bellasai en su “autopsia” no establece si existió o no el anillo o cinta de contusión. Al no examinar el contenido del estómago no se puede saber la hora exacta en que murió el Dr. Argaña; al no haber examen del hígado no se puede saber si murió de “muerte súbita” natural o agonizó y al no existir examen del cerebro no se puede cotejar con el contenido del estómago por el contenido de oxigeno.

No hay examen de la penetración de la bala supuestamente mortal, ni descripción de si llevó o no trozos de ropa, ni la existencia de “fogonazo” para saber la distancia del arma del punto de impacto o tatuaje alrededor del impacto.

Bellasai en su “autopsia” da por sentadas demasiado cosas que están siendo discutidas hasta ahora, por ejemplo el saber, a ciencia cierta, si el Dr. Argaña estaba vivo o muerto en el momento de los disparos.

Una nueva autopsia, o necropsia, o como quiera que se llame el examen minucioso de un cadáver, puede devalar muchos misterios y decir, de una vez para siempre, si el Dr. Argaña murió de muerte natural o a causa de disparos que le dieron en el brazo y la cadera. Lamentablemente el Fiscal Marcos Alcaraz rechaza la posibilidad que los paraguayos sepan, ya sin duda alguna, que pasó el 23 de marzo de 1999.

          Si uno suma todos los elementos; los testigos falsos, el asesinato alevoso de “Coco” Villar, la comedia de las confesiones que no son corroboradas por testigos milagrosamente vivos, y los procedimientos del Juez de la causa que se niega a examinar lo propuesto por la defensa, uno tiende a pensar que el gato encerrado consiste en que en realidad Luis María Argaña estaba ya bien muerto cuando alguien lo fusiló para hacer creer en un atentado y derribar al gobierno constitucional. 

 

    

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