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LOS ESTADOS UNIDOS Y SU INTERVENCIÓN EN EL PARAGUAY

Alberto Vargas Peña (miembro de la Fundación Libertad)

Los Estados Unidos de América, o por lo menos su gobierno federal, han resuelto que el Paraguay no puede gobernarse a sí mismo. Desde abril de 1992 , para impedir que un candidato que no les gusta por razones que no han explicado ni es necesario que expliquen, intervienen abiertamente en los asuntos paraguayos.

En septiembre de 1997 la Embajada estadounidense, siguiendo la estrictas instrucciones de Peter Romero, Secretario de Estado Adjunto para América Latina, apoyó – o promovió- el golpe judicial que reemplazó al elegido por el pueblo por su compañero de fórmula.

En mayo de 1998, cuando las elecciones dieron como ganador al compañero de fórmula del "maldito", la Embajada estadounidense comenzó a organizar lo que luego culminó en marzo de 1999, con el atentado contra el cuerpo del Dr Argaña y con las muertes de siete personas en la Plaza y el techo del Congreso. Desde entonces el Paraguay sufre un desquicio institucional que se endereza, a toda velocidad, hacia la instauración de una nueva dictadura.

La Embajada estadounidense sostiene al gobierno ilegítimo y usurpador, haciendo declaraciones de apoyo periódicas, por medio del Sr. Stephen McFarland, dando una especie de patente de democracia a un sistema cada día más autoritario y arbitrario.

¿Tienen los Estados Unidos un mandato especial para intervenir en la Rca. del Paraguay e imponer sus puntos de vista a los paraguayos, o los paraguayos tienen el derecho de elegir, libremente a sus mandatarios? ¿Tienen los Estados Unidos en el Paraguay intereses supremos que justifiquen tal intervención? ¿Existen candidatos que tengan pecados capitales que hagan necesaria la intervención estadounidense para salvaguardar valores supremos? ¿Deben los paraguayos someterse sin resistencia a los dictados de los Estados Unidos?

Los Estados Unidos no tienen mandato de nadie para intervenir en el Paraguay y los paraguayos tienen derecho a elegir libremente a sus mandatarios. Eso significa que los Estados Unidos están violando el derecho internacional en el Paraguay porque impiden de hecho que los paraguayos puedan elegir.

Como los Estados Unidos no tienen intereses visibles en el Paraguay – como un canal internacional o yacimientos de uranio, por ejemplo – la intervención obedece a un designio subjetivo. Ninguna intervención es aceptable, pero la que tiene carácter subjetivo es la peor de todas.

Los candidatos paraguayos deben ser aceptados y votados por los paraguayos. Los Estados Unidos, con todo su poder, no tienen en eso ningún papel legítimo que jugar. Y por fin yo creo que los paraguayos no debemos someternos al designio de los Estados Unidos.

Se habla de que las cosas podrían cambiar si se margina a tal o cual persona y si los Estados Unidos encuentran " potable" a tal o cual candidato. Se habla que la Embajada tiene sus preferencias y que si son atendidas el gobierno ilegítimo y usurpador tendrá que irse. Yo no estoy de acuerdo con admitir la intervención estadounidense. Soy consciente de la fuerza estadounidense, pero también soy consciente de mi derecho a elegir sin tutela. Si no voy a elegir libremente, prefiero no elegir.

En atención a este convencimiento, estaré en la oposición a cualquier gobierno que surja de la tutela estadounidense y no cumpla estrictamente con la Constitución, sobre todo en lo que atañe a la Justicia. Reivindico para los paraguayos en derecho de elegir y equivocarse cuantas veces sea necesario. Si los estadounidenses son libres, nosotros también tenemos derecho a serlo.