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De nuevo la desinformación

Alberto Vargas Peña (F. Libertad) 

22 de diciembre de 2000

 

Juan Carlos Wasmosy, ex presidente de la República del Paraguay, tramposo, porque perdió las elecciones internas de su partido en 1992 y las elecciones nacionales en 1993 y sin embargo, gracias a la influencia del Gral. Andrés Rodríguez y de las Fuerzas Armadas, terminó haciéndose del cargo, tiene un estado mayor de primer nivel y una central de inteligencia obviamente proporcionada por los estadounidenses de Bill Clinton. Dispone de Radio UNO, el diario NOTICIAS, una fuerte influencia en Radio Cáritas, influencia decisiva en Canal 2 y Canal 9 y en el diario ULTIMA HORA. Con esos elementos a su favor, y la cúpula militar enteramente a su servicio, y una mayoría cómoda en el Senado gracias a los senadores Francisco de Vargas, Luis Guanes Gondra, Luis Mauro y, por supuesto los que figuran como argañistas, Wasmosy puede hacer y deshacer en el Paraguay.

Wasmosy se encuentra ante la perspectiva de ir a la cárcel por los muchos delitos que se le imputan, realizados durante su desastrosa gestión como presidente del Paraguay y, por consiguiente, busca por todos los medios mantener la actual situación, con un presidente débil, ilegítimo, que depende enteramente del humor de los generales. Para ello tiene que mantener la ficción de que en 1999 hubo dos crímenes imputables al oviedismo: La muerte del Dr. Luis María Argaña y los asesinatos de la Plaza del Congreso.

Como las evidencias están surgiendo por todos lados acerca de la muerte de Argaña – que estaba convenientemente muerto antes del supuesto atentado – y ahora de lo ocurrido en la plaza del Congreso, donde los hombres de Wasmosy son los únicos que tiraron sobre la multitud desde los techos del Senado y del campanario de la Catedral, Wasmosy ha puesto en marcha, otra vez, la usina de desinformación que dispone.

Como además los países del mundo están prestando alguna pequeña y displicente atención al tema de los Derechos Humanos en el Paraguay, Wasmosy ha puesto en marcha una campaña, que involucra periodistas comprados – la verdad duele, pero son periodistas comprados – para desacreditar a todos los que cuestionan las torturas y las vejaciones a las personas que hoy son moneda corriente en el Paraguay.

Para muestra basta un botón. El presidente del PLRA Dr. Miguel Abdón Saguier convocó a una conferencia de prensa en el Directorio de su partido para presentar las denuncias que por torturas y violaciones a los Derechos Humanos presentaron familiares de los presos políticos y torturados del Paraguay. Un periodista, Anibal Emery, en lugar de comunicar al pueblo las denuncias aterradoras y comprobadas, dijo que Miguel Saguier “parecía borracho”. A ese periodista wasmosista no le interesó saber qué estaba pasando en el Paraguay, sino que emitió una opinión, infundada como se demostró de inmediato, para desacreditar a Miguel Abdón Saguier. Las torturas no eran importantes; cuestionar a Saguier era lo principal.

Saguier acudió a la radio Ñanduty, que había sido la que transmitió la noticia y no encontró satisfacción; fue al Sanatorio Italiano y la Policía, donde se comprobó que en su sangre ni en su aliento había una sola gota de alcohol. Pero el daño ya estaba hecho. Se habló de Saguier y no de las torturas salvajes que en el Paraguay hoy son moneda corriente.

         Eso es desinformación de primer nivel y eso es lo que hace Wasmosy, y eso es lo que viene la Unión Europea a considerar como “progreso democrático”.

  

  

    

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