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¿COMICIOS UNIFICADOS?

Alberto Vargas Peña (miembro de la Fundación Libertad)

Los enemigos de la democracia se encuentran en este momento trabajando para eliminar los comicios de mitad de mandato, que si bien no sirven para renovar parcialmente las Cámaras del Congreso, sirven por lo menos para que el gobierno vea cual es la tendencia y el humor de la ciudadanía.

No es extraño que esto suceda en el Paraguay, un país donde el corcho se hunde, el plomo flota, los tranvías vuelan y los aviones se desplazan bajo tierra. En el Reino del Revés, la democracia no necesita consultas populares, sino " consenso", la palabra de moda, que manejan los políticos paraguayos como herramienta "para todo .

Congresistas como "Papilín" Ramirez Montalbetti; la Iglesia Católica, la Asociación de Empresarios Cristianos, la Asociación Rural del Paraguay, la FEPRINCO y la Unión Industrial Paraguaya consideran a las elecciones una pérdida de tiempo y dinero, y las cúpulas impopulares de los partidos políticos coinciden plenamente con ellos. En vez del grito democrático " elecciones ya" surge el tamborileo de los autócratas: "elecciones, jamás".

Los miembros de las corporaciones más inútiles del país consideran que no pueden trabajar cuando hay elecciones. Mientras rugió la dictadura, sostenían, en voz muy pero muy baja, por supuesto, que no podían trabajar por culpa de la autocracia. Y así dejaron que el país se desquiciara, desde 1936, fecha exacta en que aparecieron a caballo de las ideas de Benito Mussolini, Adolfo Hitler y José Stalin.

Ocurre que todos estos antidemócratas, nazis, fascistas o comunistas, están sostenidos financiera y ideológicamente por una organización del Partido Demócrata estadounidense. Los yankees quieren democracia para su país, pero autocracia en los demás, porque es infinitamente más fácil hablar con– o comprar a – dictadores que lidiar con congresistas elegidos legítimamente.

Los yankees quieren que su país siga próspero, y para eso necesitan eliminar competidores; por eso hacen en el mundo lo que hacen. No digo que el Paraguay pueda competir siquiera con remontar pandorgas con los Estados Unidos, porque ni en eso puede, pero como los yankees tienen una política general para el exterior, a nosotros, que somos el último peldaño en la escala de países latinoamericanos, nos alcanza lo que nos alcanza.

Los yankees y las cúpulas partidarias, la Iglesia Católica y las corporaciones se han propuesto destruir desde los cimientos la democracia paraguaya y para eso están en la tarea de destruir las elecciones. Los paraguayos son idiotas, dicen: ¿para qué quieren votar? "Monseñor" Fulano tiene la verdad en los pliegues de su sotana; el Dr. Zutano sabe exactamente lo que conviene hacer; el empresario Mengano conoce a fondo los problemas económicos. ¿Para qué votar?

Que la democracia sea el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no le interesa a nadie, y mucho menos a los compatriotas de Lincoln. El pueblo es apenas una entelequia despreciable. Su voluntad no tiene valor frente a los clérigos – que son la boca de Dios – los políticos logreros, los titulados universitarios – aunque sean burros solemnes – y los intachables e infalibles empresarios. En estas condiciones dejar votar al pueblo resulta tonto.

El Paraguay es el Reino del Revés, donde se camina con la cabeza y se piensa con los pies. Y en este Reino, las elecciones están demás.