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La victoria del torturador

Alberto Vargas Peña (F. Libertad) 

14 de marzo de 2001

La Cámara de Diputados, tal como se venía rumoreando, aplazó, sine die, el juicio político al ministro de Obras Públicas Walter Bower, acusado de torturador. Las acusaciones son irrebatibles y se han sucedido las declaraciones de los afectados el Tte. 1ro Juan Franco, Nelson Caballero, Arcadio Dávalos y otros.

Fueron declaraciones públicas, hechas por la emisora 9.70 AM en el programa Polémica al Mediodía. Tres de los torturados vinieron al programa a exhibir sus heridas, luego de ser absueltos por los jueces que los juzgaron por delitos que no cometieron y por los que fueron falsamente denunciados por Walter Bower, Nelson Argaña, Luis Alberto Mauro y Francisco José de Vargas.

         Se decía hace unos días que Walter Bower estaba ofreciendo cinco mil dólares por cada voto contra su enjuiciamiento, y que su amigo, el diputado González Daher era quien corría con las tratativas. A nadie sorprendió entonces que la Cámara de Diputados, que no brilla ni por su sabiduría ni por su honestidad, aplazase, sine díe, el planteamiento de juicio político, que hubiera sido una primera sanción moral.

         El gobierno entero se movilizó para proteger al torturador desenmascarado. Esto quiere decir que el gobierno entero sabía lo que estaba ocurriendo y lo aprobaba. Y con el gobierno, la Iglesia Católica Apostólica Romana, que tiene un Obispo como general de las Fuerzas Armadas, que fue precisamente el que entregó, para que lo asesinaran, a "Coco" Villar.

         Walter Bower ha renunciado ahora al ministerio de Obras Públicas y volverá a la Cámara de Diputados, donde no será recibido como un apestado. Nadie se sentirá horrorizado por su presencia, ni pedirá que se fumigue su banca. Sonia De León, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, no le quietará el saludo, y todos correrán a intercambiar opiniones con el nuevo Pastor Coronel de la política paraguaya.

         Y en el entorno internacional, entorno de hipócritas, nadie moverá un dedo para castigar a Walter Bower, como si su crimen no hubiera existido. En ese entorno solamente se alzan voces cuando se castiga a alguien que tiene "buena prensa". Ni argentinos, ni brasileños, bolivianos, uruguayos o chilenos le dedicarán una sola linea al triunfo de Walter Bower, torturador oficial del gobierno paraguayo.

         Luis Ángel González Macchi usurpa el poder en el Paraguay y se desplaza en un automóvil robado en Buenos Aires y de la Rúa, el gran político argentino lo condecora con el Collar de San Martín. Así se defiende la democracia en el Cono Sur y se garantizan la libertad y los Derechos Humanos, que habría que escribir con minúsculas.

          Comentando con un amigo le expresé mi desencanto con los supuestos demócratas americanos, y me contestó: "Que te sorprende, a ellos les conviene un gobierno paraguayo débil, porque los débiles son entreguistas". Lamento decir que mi contertulio tiene razón.

González Macchi puede hacer que sus ministros torturen porque los vecinos lo apoyarán a muerte. El les garantiza que el Paraguay no defenderá sus propios intereses. Walter Bower puede seguir haciendo lo que hasta ahora, como todos los demás delincuentes con los que opera, que tiene patente de corso, porque forma parte de un gobierno débil, que tiene que entregarse a los vecinos para no ser derribado.

         Lo cierto es que Walter Bower ha salido indemne gracias a la vergonzosa acción de una mayoría apreciable de diputados, y que la tortura, esa barbarie que todos dicen abominar, ha sido institucionalizada otra vez en el Paraguay.

 

 

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