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Ilegitimidad e ineficiencia

Alberto Vargas Peña (F. Libertad) 

13 de octubre de 2000

 

El senador Luis Ángel González Macchi ocupa la presidencia de la República del Paraguay en virtud de una disposición nula de la Corte Suprema de Justicia, que lleva el número 191. Es un gobernante ilegítimo pero sus problemas no se detienen allí. Ha resultado indiscutiblemente inepto para ejercer el cargo.

¿Por qué usurpa el cargo de presidente? Porque la Constitución en sus artículos 227 y 234 establece indiscutiblemente que solamente el vicepresidente electo de la República podrá ocupar la presidencia vacante hasta el fin del mandato. La Corte Suprema de Justicia, en su fallo 191, interpreta en forma aberrante la Constitución y dictamina – contra las normas señaladas- que el senador Luis A. González Macchi  debe completar el mandato dejado vacante por el Ing. Raúl Cubas.

Pero no solamente se equivoca al interpretar la norma constitucional, sino que lo hace fuera de la ley, es decir sin tener facultades para hacerlo. El fallo 191 es equivocado y nulo, por donde se lo mire. Siendo nulo de nulidad absoluta, y habiendo sido pronunciado en forma contraria a lo que establece claramente la Constitución, el fallo no existe, lo que empeora la situación del senador González Macchi en lo referente a la usurpación.

La Corte Suprema en el Paraguay solamente puede pronunciarse en casos de controversia y con alcance limitado al caso específico. Carece de facultades implícitas y no puede pronunciarse jamás “erga omnes”. No puede evacuar consultas abstractas, y solamente puede limitarse al caso específico planteado. En el caso del fallo 191 no hubo controversia alguna; se pronunció ante una consulta realizada por el Superior Tribunal de Justicia Electoral y falló “ultra petita”, es decir más allá de lo que se le había pedido. Aún en el caso de una recta interpretación – que no hubo ni por asomo – el fallo hubiera sido nulo, de nulidad absoluta.

Pero hay más. La sucesión en caso de impedimento o ausencia- siempre interina – señala a los sucesores en el caso que el vicepresidente no se encuentre disponible y son : El presidente del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados y el presidente de la Corte Suprema en ese orden. Se trata de sucesores en razón del cargo y no de la persona. Como son interinos, pueden ejercer el interinato mientras se encuentren en posesión de su cargo.

El senador Luis González Macchi dejó de ser presidente del Senado el  1ro de julio de 1999. Desde ese momento, usurpa el cargo de presidente de la República que, en ausencia de un vicepresidente electo, le correspondía en Derecho al presidente de la Cámara de Diputados.

Pero la ilegitimidad no se detiene allí. La Constitución establece que no hay mandatos sin comicios. El senador González Macchi fue electo, ilegítima e irregularmente, por nueve personas. Desde el punto de vista de la democracia es usurpador e ilegítimo sin duda alguna.

Ilegítimo y usurpador, pudo haberse justificado por la gestión. No legitimado, cosa imposible, pero por lo menos justificado. Pero González Macchi demostró ser el más inepto de los presidentes paraguayos en toda la historia. Con su ineptitud destruyó una alianza potencialmente interesante y precipitó al Paraguay a una crisis económica sin paralelo, al mismo tiempo que posibilitó la persecución , la humillación y la tortura de muchos paraguayos.

La situación ahora que hay vicepresidente legítimo es tal que requiere una definición. González Macchi, para ahorrarle más lágrimas a la nación, debe renunciar. Solamente así será posible encauzar el Paraguay por la senda de la democracia y hacia las verdaderas reformas, que deben comenzar con la reforma total de la Constitución. 

 

 

    

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