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¿Vuelven los autoatentados?

Alberto Vargas Peña (Fundación Libertad)

10 de julio de 2000

    

Todos los paraguayos recordamos los autoatentados realizados en las casas de los senadores Francisco José de Vargas y Mario Paz Castaing, que sirvieron para dar comienzo a una serie de infundios y calumnias tendientes a exterminar a un sector político paraguayo. Una granada que “milagrosamente” dio en una planta de mago y le provocó algunos rasguños y otra que “milagrosamente” rebotó en la caja de un acondicionador de aire y estalló mansamente como un petardo lograron que la prensa adicta al oficialismo lanzara los epítetos más salvajes contra quienes ya estaban condenados de antemano. Los autoatentados y los testigos falsos son, en esta época paraguaya, los prolegómenos de la persecución.

El domingo, Félix Argaña, candidato de la coalición oficialista compuesta por colorados argañistas, encuentristas caballerovarguistas y radicales lainistas, llevó a cabo un acto al que no asistió prácticamente nadie  de la ciudad, en Pedro Juan Caballero – se escribe con v corta, tal como firmaba el prócer – y en el que, curiosamente, estalló una especie de cóctel molotov – según la policía- que incendió una parte ínfima de la tarima. ¿Atentado o autoatentado?

¿Quién puede pretender atentar contra Félix Argaña, un candidato tan escuálido electoralmente hablando, que hasta sus propios correligionarios rechazan? Nadie en su sano juicio. Pero los eternos conspiradores, del tipo Francisco de Vargas, Luis Alberto Mauro y sobre todo Juan Carlos Wasmosy si tienen interés en que haya una nueva especie de “marzo paraguayo” con el que liquidar varios pájaros de un tiro. Pretenden volver a perseguir al oviedismo y de paso suspender unas elecciones que presumen perdidas. El estado mayor de Wasmosy se repite.

¿Quién perderá el 13 de agosto en las elecciones? Félix Argaña no, porque es joven y está haciendo sus primeras armas. Si pierde podrá fácilmente recomponer sus líneas con mayor experiencia. ¿La ANR? De ninguna manera, porque para ganar el Dr. Franco necesita del apoyo de un sector apreciable de ese partido, que como no es improvisado en política, sacará su buena tajada. Pierde Wasmosy, que tendrá que ser juzgado de una buena vez por todas por todo lo que ha hecho contra el Paraguay.

Wasmosy tiene 140 procesos en perspectiva, desde la mera autocontratación cuando era presidente, hasta los crímenes de marzo; desde el negociado del estacionamiento de Asunción hasta el intento de venta del segundo puente sobre el rio Paraná, pasando por los negociados del Rolls Royce y el avión presidencial. Wasmosy realizó una presidencia harto irregular y la gente quiere que sea juzgado por eso. Si gana Franco, aún si quisiera, no podría defenderlo. Tendrá que ser juzgado, y eso llena de terror a Wasmosy. Y como tiene los medios, actúa en consecuencia.

Hasta hoy no se analizó qué paso el 18 de mayo pasado. Muchos dicen que Wasmosy compró a varios generales para hacer la comedia del golpe con  el objetivo de parar las elecciones. Ahora habrá que investigar si su estado mayor, que funciona a todo trapo en su casa, no ha fraguado este nuevo autoatentado.

¿Un cóctel molotov para eliminar a Félix Argaña? Ridículo. Con un cóctel molotov se incendia un tanque, pero es inane para un atentado personal. Pero, bien manejada la prensa, podría ser un buen pretexto para desatar una nueva caza de brujas. Tal vez mañana escuchemos a Juan Carlos Galaverna tronar desde la radio de Wasmosy, pidiendo la cabeza de sus enemigos, utilizando como pretexto esta nueva estupidez. 

           

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