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CONTRALORÍA Y FISCALÍA GENERAL

Alberto Vargas Peña(miembro de la Fundación Libertad)

Publicado como Editorial en el diario La Nación

Se ha desatado una campaña muy bien orquestada de prensa contra el Contralor Gral. de la República, al que se le hacen una serie de cargos relacionados, no con su desempeño al frente de la Contraloría sino dentro de actividades privadas de sus familiares.

La campaña tenía como objetivo situar al Sub Contralor, hombre del Ing. Juan Carlos Wasmosy y del Dr. Guillermo Caballero Vargas al frente de la Contraloría.

Otro de los hombres del Ing. Wasmosy, el Fiscal Gral. del Estado, Anibal Cabrera Verón, es el acusador principal, aún violando los artículos 22 de la Constitución y el 4to del Código de Procedimientos Penales.

El Fiscal General del Estado ha mantenido en la congeladora cerca de mil denuncias efectuadas a la largo de todos estos años por la Contraloría, unas ciento cuarenta de las cuales afectan directamente al Ing. Juan Carlos Wasmosy, cuya gestión al frente del gobierno desde 1993 a 1998 ha sido sistemáticamente deshonesta y desastrosa.

La Fiscalía Gral. del Estado no movió un solo expediente relacionado con Wasmosy – ya parece que ningún otro puesto que la corrupción no solamente no fue contenida sino que se exacerbó por la impunidad total de que goza – ni hay un solo detenido por causa de las denuncias hechas por la Contraloría.

Los supuestos delitos cometidos por familiares del Contralor en un ámbito diferente al de la Contraloría, no pueden significarle al Contralor la destitución por mal desempeño del mandato ni por delitos cometidos en el ejercicio de su cargo.

Quizá, y si prueban la conexión, puedan significarle una condena, a posteriori de su salida de la Contraloría, por delitos comunes. Las actitudes del Fiscal General del Estado, sin embargo, que ha llegado a apañar testimonios evidentemente falsos, son otra cuestión.

Tanto la negligencia en el tratamiento de las denuncias contra Wasmosy como el apañamiento y encubrimiento de testigos evidentemente falsos en más de un caso, forman parte de mal desempeño del mandato y ameritarían un juicio político u la posterior destitución.

El juicio político ni se intenta, porque el Ing. Wasmosy dispone en la Cámara de Diputados, todavía, una cantidad de votos que impedirán cualquier intento en ese sentido.

A todo el mundo extraña que el Ing. Juan Carlos Wasmosy, desaforado como senador vitalicio – que por otro lado no debería tener fueros y probablemente no los tenga según una interpretación correcta de la Constitución – y procesado por una serie de cargos, haya hasta ahora evitado la acción de la Justicia sin que el Fiscal General del Estado impulse las acciones, como extraña que el Senado, donde el Ing. Wasmosy es más fuerte por el componente lainista existente, se pronuncie, sin facultades, sobre un tema que solamente compete a la Cámara de Diputados, creando un caos jurídico que ha terminado por desprestigiar por completo al Congreso y hasta ponerlo al margen de la Constitución.

A una Justicia imparcial – que hoy no existe – corresponderá seguramente investigar la responsabilidad del Dr. Fretes Ventre en actividades que nada tienen que ver con su desempeño en la Contraloría.

Esa misma Justicia imparcial, que no debe tardar el llegar si se quiere que el Paraguay subsista, le corresponderá también investigar las negligencias y delitos presuntamente cometidos por el Fiscal General del Estado, para favorecer a Wasmosy y para intentar condenar inocentes mediante testigos falsos.