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La SIP en Asunción

Alberto Vargas Peña (F. Libertad) 

06 de setiembre de 2000

  

Los excelsos padres de la patria – así se llamaba a los senadores en Roma y por analogía en casi todas partes  – no se cansan de hacer torpezas. Tienen presos a dos senadores por el único delito de no pensar como la logia que se ha apoderado del cuerpo, y se niega a recibir el juramento de un senador electo, por la misma razón.

En el Paraguay el Senado ha dejado de ser el “club más exclusivo” como es en Estados Unidos para ser una especie de logia masónica, cerrada e impermeable a todo, hasta a la inteligencia.

La Sociedad Interamericana de Prensa es el club de propietarios de periódicos más importante del mundo. Nada se le compara, puesto que en Europa no hay nada similar. Constituye un foro de defensa de la libertad de prensa que es escuchado, como una clarinada en una iglesia a las seis de la tarde, de manera ensordecedora.

No se trata de periodistas comprables o fácilmente atemorizables, sino de dueños de periódicos que se han pasado la mitad de la vida combatiendo contra zafios dictadores y torciéndoles el brazo.

Pues bien, el Senado paraguayo se ha dado el gusto de agraviar a la Sociedad Interamericana de Prensa pretendiendo condicionar una visita a la mesa directiva del cuerpo, que tenía que ver con el respeto a la libertad de prensa en el Paraguay.

La respuesta de la SIP fue instantánea y categórica. El Senado se quedó sin la visita y, por supuesto, no pudo exponer su punto de vista sobre el tema, que menguado y todo, pudo haber sido analizado, tal vez con alguna generosidad.

Ahora ha quedado en evidencia que el Senado paraguayo está compuesto de gente no informada, mal educada y reacia a la libertad de prensa. Peor no pudo comportarse.

¿Hay en el Paraguay libertad de prensa? Si y no. Sí porque todo el  mundo puede decir lo que quiere...si se atreve; no, porque los jueces, impulsados por fiscales que solamente encuentran tiempo para trabajar cuando llevan adelante causas inconstitucionales, forman proceso a todos los periodistas denunciados... por hacer uso de la libertad que la Constitución garantiza.

El problema es que la censura viene disfrazada bajo un manto judicial y por consiguiente hay que explicar muy bien el caso y por tanto puede ser defendido, por lo menos por un tiempo. El Senado paraguayo obvió el requisito de la discusión dando a la SIP un portazo en las narices.

Ahora los fiscales y jueces paraguayos han quedado en descubierto, porque los distinguidos visitantes fruncieron el ceño y se propusieron no solamente consultar cortésmente sino que indagar a fondo, y la desagradable verdad apareció íntegra, debajo de la alfombra.

No solamente preguntaron a los periodistas desafectos al régimen sino que analizaron las leyes y encontraron que a la luz de la Declaración de Chapultepec la Constitución dice una cosa y el Código Penal otra distinta, a lo que se suma el desborde de la interpretación de  entrecasa.

Y no solamente indagaron sobre eso sino que preguntaron mucho sobre el caso Argaña y de la Plaza del Congreso y de la situación actual del gobierno paraguayo, nacido de una disposición imposible de la Corte Suprema de Justicia. Los padres de la patria le hicieron un favor inmenso a los paraguayos libres al dar el portazo.

Creo que son más de mil o mil cien los periódicos afiliados a la SIP.

            En todo el mundo ya se comenta la actitud de los senadores paraguayos y la situación de la prensa paraguaya. Todo el esfuerzo de Wasmosy,  comprando periodistas, se fue por el sumidero. Ahora la SIP sabe perfectamente a quien creer y a quien no.

  

  

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