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Cumplir la Constitución

Alberto Vargas Peña (F. Libertad) 

04 de setiembre de 2000

  

El senador Luis Ángel González Macchi es, en este momento, un usurpador del cargo de presidente de la República, y lo es por que la  Constitución así lo dice, con una claridad imposible de desconocer. Los artículos 227 y 234 regulan la sucesión en caso de doble vacancia y establecen, para cualquiera que sepa leer en castellano, que solamente el vicepresidente electo es el que puede completar el mandato vacante.

La Corte Suprema de Justicia, violando todos y cada uno de los  artículos constitucionales que la crean y regulan su funcionamiento, decidió, en un acto sin precedentes, que el senador González Macchi, presidente interino, complete el mandato vacante, producido por la muerte en extrañas circunstancias – ahora se sabe que el Dr. Argaña fue fusilado en un simulacro de atentado y que no murió de los balazos que recibió entonces sino mucho antes, o de muerte natural por infarto masivo del miocardio o provocada por alguna sustancia tóxica – y la renuncia del presidente constitucional Ing. Raúl Cubas.

La Corte no tiene facultades constitucionales ni legales para hacer lo que hizo, siendo su acto completamente inexistente desde el punto de vista jurídico. Todos los juristas que han examinado el caso y conocen la Constitución paraguaya, están contestes en que el “fallo” que convierte el interinato del senador González Macchi en mandato permanente – que no puede ser dado sino por el pueblo en comicios – es inexistente y nulo.

Como el senador González Macchi ocupa un cargo violando los mecanismos constitucionales establecidos, es, a la luz de los artículos 137 y 138, un usurpador.

El Dr. Julio César Franco, que juró el cargo para el que fue electo el 13 de agosto, se comprometió a cumplir y hacer cumplir la Constitución, y eso le obliga, lo quiera él o no, a ocupar el cargo de presidente de la República. Mientras no había prestado juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución, podía todavía tener una posición ambigua; hoy esa posición ambigua lo hace cómplice de la usurpación.

La pregunta es ¿debe el Dr. Franco hacer un reclamo judicial? Yo creo  que no. Hacerlo significaría darle a la Corte Suprema de Justicia participación en un campo donde le está absolutamente vedado intervenir y donde ya ha intervenido inconstitucionalmente.

Si Franco se presenta ante la Corte a reclamar el cargo que le dio el pueblo, pondría a la Corte Suprema en un plano jurídico superior a la voluntad popular expresada en las urnas, lo que constituiría una nueva aberración.

Probablemente la Corte espera que el Dr. Franco haga el reclamo para imponer su supremacía sobre el voto del pueblo.

El hecho de no tener a quien reclamar, y de no contar con la fuerza militar para desalojar al usurpador, no quiere decir que Franco no deba dejar bien en claro que hay un gobierno usurpador con el que no está de acuerdo y al que hará oposición frontal. El no fue elegido para colaborar con este gobierno sino para reemplazarlo y cambiar la situación.

¿Lo hará Franco? Después del mediocre discurso pronunciado el día de su juramento, parece evidente que no lo hará. El pueblo ya está tomando debida nota de su actitud, con vistas al futuro. Las “palomas” del PLRA, que parecen digitadas por el ex presidente Juan Carlos Wasmosy – al que cumplimentaron públicamente en la ceremonia del juramento – están triunfando y es evidente que proponen una cohabitación con el usurpador, dejando de lado la Constitución y el deseo del pueblo.  

 

              

  

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