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Elián González

Enrique Vargas Peña

29 de junio de 2000

 

La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos resolvió no hacer lugar a una apelación presentada ante ella por familiares residentes en Miami del niño cubano Elián González, en la que pedían revisar un fallo de una Corte de Apelaciones de la ciudad de Atlanta que había denegado a dichas personas el derecho de ejercer la representación del menor.

         La Corte de Apelaciones resolvió, como era lógico, que la patria potestad a la que Elián está sometido debe ser reconocida a su padre biológico, Juan Miguel González y no a cualquier otra persona, rechazando la pretensión de limitar los derechos paternos en base a consideraciones de tipo ideológico.

Los familiares miamenses de Elián sostuvieron que, como Cuba sufre una dictadura, la patria potestad que en general se reconoce a los padres biológicos debía revisarse pues Juan Miguel no sería un padre en ejercicio de libertad plena.

Sin embargo, la doctrina sostenida por los familiares miamenses de Elián es moralmente peor que cualquiera de las cosas que se critican a la dictadura cubana y, en realidad, es digna del stalinismo más ortodoxo.

La idea de que las consideraciones ideológicas deben primar sobre principios generalmente aceptados, principios derivados del sentido común e incluso de la naturaleza, es radicalmente totalitaria y el hecho de que la hayan enarbolado los opositores al dictador cubano Fidel Castro solamente ha servido para hacer ver a la opinión pública norteamericana y mundial que no hay para Cuba una confrontación entre demócratas y autoritarios, sino entre dos formas de autoritarismo que no reconocen límite alguno para sus acciones.

Este descubrimiento expuesto al público favorece a Castro, quien siempre sostuvo que la oposición a su régimen no es democrática y está conduciendo a los norteamericanos a revisar profundamente todo el esquema sobre el que se han desarrollado las turbulentas relaciones entre Cuba y Estados Unidos desde 1959, relaciones que asumían como verdades incuestionables las afirmaciones de quienes se opusieron en Cuba a toda reforma, incluso mínima.

El sistema judicial norteamericano, aún trabajando bajo la influencia de un presidente moralmente tan cuestionado como William Clinton, ha demostrado a la oposición miamense a Castro, que la razón de Estado no es aceptable en un país democrático y que su actitud con respecto a Elián González, actitud que incluye influenciar a jueces, como hicieron durante su larga dominación sobre Cuba, no serán aceptados.

 

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