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Hugo Ruíz Olazar

Enrique Vargas Peña

26 de mayo de 2000

         

La dictadura que, con apoyo norteamericano de la administración de Bill Clinton,  encabeza el senador Luis González Macchi se lanzó sobre la prensa independiente del Paraguay con la saña que caracteriza a los stronistas.

Desmantelaron Radio Asunción, Radio Nanawa y Radio Ybyturuzú, detuvieron a sus propietarios, y a otros hombres de prensa.

La furia autoritaria se dirigió después contra Radio 9.70 AM, y los espacios que molestan en los diarios La Nación y ABC, y, en especial, contra el periodista Hugo Ruiz Olazar.

No debe extrañar que Clinton encubra este aplastamiento de la libertad de expresión considerando no solamente que gobiernos de EEUU como el suyo sostuvieron ya a criminales como los Somoza o los generales argentinos, monstruos a los que presentaban como la defensa de la civilización occidental, sino su vinculación con el filipino Mark Jiménez.

Existe una sociedad entre Clinton, Jiménez y Wasmosy en la que el filipino importa piezas de computadoras al Paraguay y vende ordenadores armados con ellas a Argentina y Brasil y con las ganancias contribuye a solventar los gastos electorales del partido Demócrata de Clinton.

Hugo Ruiz Olazar es un objetivo importante para la dictadura. Su trabajo, intachable según el Directorio Regional de la agencia France Press, (despacho 3 KXA66 LAW 354 INT 22/05/00 19:45:38) para la que trabaja, era un permanente desmentido de la propaganda enviada al exterior por peones de Wasmosy, como Sannie López Garelli o José Amarilla, con la que la coalición de marzo presta sustento a las declaraciones con las que la administración Clinton asegura sus fondos paraguayos.

No creo que el plan de la dictadura sea solamente meter en la cárcel a Ruiz Olazar. Su propósito final es desacreditarlo, para que Clinton no deba verse en la penosa tarea de dar explicaciones sobre los atropellos que cometen en Paraguay estos ahijados suyos que odian las elecciones.

Esto se puso en evidencia mediante las deposiciones que, en nombre del Sindicato de Periodistas del Paraguay, realizó Julio Benegas al diario La Nación de Buenos Aires (página 2, edición del lunes 22 de mayo, nro. 46.186), con las que siembra dudas sobre la integridad de Ruiz Olazar.

En contraposición, el caso de Hugo despertó la preocupación  de Reporteros Sin Fronteras y los periodistas de Uruguay, Argentina y Bolivia.

De ahora en más los empleados de Clinton podrán simplemente decir que los despachos de la France Press desde el Paraguay son parciales, pues están redactados por opositores a la dictadura. Era todo lo que necesitaban.

Ruiz Olazar es, además, intolerable para Humberto Rubín o Víctor Benítez porque el periodismo de Hugo desnuda a los propagandistas de la coalición de marzo.

Tampoco lo toleran los oligarcas, que desde el 18 reclaman medidas para que “no se les joda más”, porque Ruiz Olazar abría una rendija por la que el mundo veía la verdadera naturaleza corporativa y excluyente del régimen.

 

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