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Gaucho Félix

Enrique Vargas Peña

25 de julio de 2000

  

Recorriendo las calles de Asunción se descubren las múltiples y desconocidas facetas del arquitecto Félix Argaña, heredero, designado por su familia, de la vice presidencia de la República.

         En efecto, los numerosos y gigantescos pósters de la campaña electoral del candidato oficial nos ilustran sobre una personalidad multifacetica del mayor de los Argaña: Félix ceremonial, Félix soñador, Félix ejecutivo, Félix modelo y, cómo no, Félix gaucho, con un poncho colorado que le queda un poco grande.

         En realidad, el póster en el que aparece disfrazado de gaucho es el más notable de los realizados en el esfuerzo publicitario por vendernos como vicepresidente de la República a un muchacho que ha sido puesto en la triste necesidad de llegar incluso al ridículo en el intento conquistar a una ciudadanía que tiene cosas muy serias que reclamar a la familia Argaña y a Wasmosy.

         No se sabe si el póster de Félix gaucho fue diseñado para llegar al alma de los campesinos o para llegar al alma de los músicos, porque allí también parece un integrante del grupo “Los Paraguayos” de Luis Alberto del Paraná.

         Personalmente dudo que con el mencionado póster llegue al alma de los campesinos, pues quedan pocos en posición de comprar un poncho tan caro como el que en el anuncio lleva el candidato y de ver, por tanto, a quien así viste como un hombre identificado con el campesinado.

         Más realista parece lo de tocar a los músicos, que no son muchos, pero que cuentan. Siendo una campaña publicitaria multifocalizada hasta el paroxismo, la de Félix no tenía por qué dejar de lado a los cantantes folclóricos.

         Lamentablemente para el arquitecto Argaña, todos esos anuncios que nos lo muestran en mil formas diferentes, sirven solamente para ocultar al verdadero Félix, a quien no se ve en ninguna parte.

         El problema es que la gente percibe eso y prefiere algo más auténtico, menos maquillado. La gente no gusta de los montajes, porque para los montajes le bastan y le sobran los noticieros de Canal 9.

         Excluyendo el fraude (cosa que no puede ser excluida en rigor, dadas las circunstancias de la administración de justicia electoral, pero que puede serlo a los efectos de este ejercicio intelectual) Félix no puede ganar con una campaña publicitaria como la que desarrolla.

         Lo único que podría para intentar ganar es simplificar el discurso en torno a lo único en lo que es creíble: que un triunfo suyo garantizará la estabilidad del régimen de González Macchi, lo que implica realizar una renuncia anticipada, solemne y pública acerca de que no reclamará la presidencia y que no intentará alterar el curso de acción del presente gobierno.

         Félix debe concentrarse en lo que es: la estabilidad. Los otros son el cambio. 

 

 

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