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Brasil, EEUU y el pueblo

Enrique Vargas Peña 

25 de mayo de 2001

        El presidente de la República del Paraguay, Luis Ángel González Macchi, tiene solamente dos apoyos reales que lo sostienen en el poder: Brasil y Estados Unidos. De presentarse a una elección, obtendría muy pocos votos y, de hecho, las únicas votaciones en que recibió cierto apoyo fueron aquellas en las que participó colgado del saco de Luis María Argaña.

        No fue elegido por el pueblo y desde el inicio de su gestión está siendo repudiado por un creciente número de ciudadanos.

        Si González Macchi sobrevive es porque en la clase política hay paraguayos que han estado sirviendo a los intereses de Brasil y Estados Unidos y que prestan ese servicio, que es beneficioso para esos países, a pesar de que está dañando seriamente al Paraguay.

        La excusa de que los colorados deben sostener a un gobernante tan dañino como González Macchi para defender al partido Colorado es tan ridícula que ofende la inteligencia de la opinión pública.

        El gobierno de Luis Ángel González Macchi está causando tanto daño al Paraguay que no hay razón natural alguna que pueda justificar apoyo hacia la continuidad de su gestión.

        Eso es evidente por sí mismo. Es un dato objetivo de la realidad que no requiere más comprobación que sufrir los embates de la cotidianeidad nacional.

        Pero Brasil y Estados Unidos distorsionan gravemente el curso natural de las cosas en Paraguay.

        Todas las excusas que se esgrimen en defensa de González Macchi son, consecuentemente, intentos para ocultar cosas muy turbias: o la intención de medrar o la de servir a potencias extranjeras o ambas cosas combinadas.

        Nuestra clase política está tan podrida que es muy probable que González Macchi se salve de la caída y llegue al final del período que sospechosamente le concedió la Corte Suprema de Justicia en contra de la letra clara de la Constitución y de su espíritu.

        Pero los paraguayos debemos saber por qué sobrevivirá, así como ya sabemos por qué fue instalado en el poder (para favorecer a unos pocos privilegiados).

        Y así como pedimos que los responsables de los hechos aberrantes que jalonan nuestra historia reciente no sean protegidos por el manto de impunidad que hasta ahora les protege, debemos pedir que los países que manipulan a gobernantes tan perjudiciales como de González Macchi paguen también por ello cuando nuestra República recupere su soberanía secuestrada.   

   

    

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