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La jugada de Bader

Enrique Vargas Peña 

25 de abril de 2001

 

Como era previsible, la coalición de marzo empezó a mover su maquinaria para afectar el derecho de los colorados a expresar su voluntad en las elecciones internas previstas para el 6 de mayo.

        El grupo del actual presidente, Bader Rachid Lichi, alegando que unos 127.000 colorados no figuran en el padrón partidario, se apresta a solicitar alteraciones de tal instrumento o la suspensión de las elecciones.

        Ahora resulta evidente que la maniobra había sido preparada con bastante antelación por si las cosas se ponían como efectivamente se encuentran en estos momentos (el oviedismo sólidamente posicionado como segunda fuerza del partido), puesto que las autoridades que prepararon estos padrones pertenecen, todas sin excepción, a la coalición de marzo que también integran Rachid Lichi y el principal candidato oficialista, Nicanor Duarte Frutos.

        Ocurre que la coalición de marzo (Wasmosy, Caballero Vargas, el partido Liberal Radical Auténtico, los restos del argañismo y la Iglesia Católica) no puede tolerar que el oviedismo se convierta, por fuerza de

su caudal electoral, en partícipe del gobierno del que le habían desalojado con un golpe de Estado.

        No lo pueden tolerar por razones de legitimidad, ni por razones de administración práctica del poder.

        Es muy temprano aún para señalar el camino que tomará la acción planteada por Rachid Lichi, pero no lo es para saber lo que cabe esperar de ella, cualquiera sea el curso de los acontecimientos: un nuevo atropello a la soberanía popular en el Paraguay.

 

    

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