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Golpe previsible

Enrique Vargas Peña 

21 de abril de 2001

Unas semanas atrás el diario “Ultima Hora” dio a conocer, para sorpresa de muchos, un sondeo realizado por José Nicolás Morínigo en el que el oviedismo aparece como la segunda fuerza en intención de voto para las internas coloradas del 6 de mayo.

         Estudios posteriores de otros medios confirmaron, en líneas generales, la tendencia del electorado.

         Si las encuestas son acertadas, la alianza de Wasmosy con los restos del argañismo y con Caballero Vargas, con el partido Liberal Radical Auténtico y la Iglesia Católica (la coalición de marzo) se encuentra en un grave aprieto. Después del 6 de mayo se verá obligada a compartir con el oviedismo la dirección del partido Colorado.

Esto es intolerable para la coalición de marzo. Y no lo tolerará.

Los coaligados tienen dos cursos posibles de acción: o roban las elecciones, como el 27 de diciembre de 1992, o dan un golpe para impedirlas.

El golpe, a su vez, puede darse de varias maneras, pero las más potables son usar el Poder Judicial para anular alguna de las principales candidaturas oviedistas o forzar una renuncia prematura de González Macchi (quien, de todos modos, debería irse).

Cualquiera de los dos escenarios es complicado, porque importa arriesgar las chances de triunfo coloradas para las elecciones municipales salvo que, si se usa la opción de González Macchi, se convoquen a nuevas elecciones generales para noviembre.

En cuanto al fraude, a la coalición de marzo no le sirve, esta vez, robar poco, como en 1992, sino que debe falsear miles y miles de votos para evitar que se vea la fuerza del oviedismo.

Lo señalado no debe considerarse como que no existen otras vías para el mismo propósito. La coalición de marzo es muy creativa para inventar mañas que desvirtúen la voluntad del pueblo.

Nadie debe creer que su demora en poner límites a la posibilidad del electorado de expresar su preferencia por Lino Oviedo se debe a que no lo harán a la larga. Solamente están discutiendo el modo que les lesione menos ante Estados Unidos y Brasil.

Tal vez estén incluso trabajando ya con norteamericanos y brasileños en el diseño de una salida “técnica” que les ahorre la humillación de ver el apoyo popular del oviedismo.

¿Qué pueden hacer los colorados frente a este designio autoritario?

Votar con seguridad y sin miedo por lo que creen, votar con orgullo porque el país ya sabe que la coalición de marzo es peor, mucho peor, que el gobierno constitucional derrocado el 28 de marzo de 1999.

Los coaligados de marzo podrán robar estas elecciones y las siguientes y las siguientes o podrán excluir a Carlos Galeano Perrone o a todos los que Oviedo designe, pero no podrán ocultar que una vasta y creciente de mayoría de paraguayos quiere que los wasmo-argañista-radical-católico-encuentristas se vayan de una buena vez para permitir al país salir del pozo en que lo han metido.

    

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