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Satélite de Brasil

Enrique Vargas Peña 

21 de enero de 2001

           El embajador de Brasil en Paraguay, Luis Alberto Castro Neves, anunció el 11 de enero que su país tiene todo dispuesto para otorgar al nuestro un crédito por valor de doscientos seis millones de dólares americanos y que, además, habría una disponibilidad de inversiones brasileñas por mil millones de la misma moneda.

El crédito estará destinado a obras viales: en realidad se trata, según reportes de prensa, de la entrega de maquinaria vial brasileña, lo que en resumen significa que Brasil obliga al gobierno de Luis Ángel González Macchi a hacer pagar a los contribuyentes paraguayos las máquinas que no puede vender en el mercado internacional por poco competitivas.

Hay que puntualizar que la prensa paraguaya ha registrado la queja de los empresarios viales paraguayos en el sentido de que tienen mucha, muchísima, maquinaria ociosa en estos momentos, por lo que la maquinaria “ofrecida” resulta a todas luces poco necesaria.

Se trata de “colaboraciones” brasileñas pactadas el pasado año entre los presidentes Fernando Henrique Cardoso y Luis González Macchi, por las que el gobierno paraguayo se comprometió, además, a otorgar facilidades fiscales a empresas brasileñas.

El embajador Castro Neves aclaró, como si hiciera falta, que los proyectos de inversión brasileños están pensados para satisfacer al mercado brasileño.

De confirmarse esta operación se podrá decir que no se había visto cosa semejante desde la desaparición del Tratado de Ayuda Económica Mutua (COMECON) del bloque comunista, mediante el cual la Unión Soviética imponía a sus países satélites la compra de los pésimos productos industriales rusos y les obligaba a regalar los suyos. Los gobiernos títeres de esos países obligaban así a sus pueblos a pagar la ineficiencia y el nivel de vida de sus amos soviéticos.

En síntesis, Brasil impone la compra de sus malos productos al gobierno paraguayo y, a cambio, este convierte al Paraguay en un mercado cautivo del Brasil.

Si esto se agrega al establecimiento de un sistema de control aduanero paraguayo fiscalizado por Brasil bajo el eufemismo de "control conjunto" que, por supuesto no se realizará en el lado brasileño de la frontera más que para la propaganda, y el proyecto de venta de toda la energía de Itaipú –a precio de regalo- al Brasil a cambio de imponer a los consumidores paraguayos los sobrecostos de una ridícula usina térmica para paliar el consecuente déficit, se tiene el cuadro completo del proceso de satelización del Paraguay y de lo que el gobierno de Luis Ángel González Macchi es en la historia de nuestro país.

Cuando González Macchi termine su tarea, habrá que pedirle al embajador brasileño que al menos nos deje elegir a nuestro gobernador, como hacen los demás estados de su República Federativa.

 

  

    

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