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Estabilidad y negocios

Enrique Vargas Peña

19 de setiembre de 2000

  

 La comunidad empresarial paraguaya se encuentra en un estado anímico crítico, ocasionado por la sensación, cada vez más afirmada, de que no existe salida para el país.

Las salidas para el Paraguay no son fáciles, ciertamente, y la situación económica, que se agrava día a día, exige que se ensaye alguna y rápido.

Las condiciones objetivas para un cambio están dadas y lo están también las subjetivas. Pero muy pocos tienen claro el destino hacia el que quieren ir.

En los pasados diez años de transición a la democracia, la comunidad empresarial jugó un rol protagónico en el proceso político, interviniendo activamente en asuntos electorales, en el debate público, en la búsqueda de definiciones.

Durante ese tiempo, ella creyó que el problema central estaba en potenciar a políticos, o a empresarios, que comulgaran con ella en su visión del país. Y pocos políticos resistieron.

En ese orden, el empresariado creyó además, que era necesario y beneficioso para el país, impedir que los políticos que tenían objeciones sobre esa visión particular, pudieran acceder al poder. Los casos de Luis María Argaña y de Lino Oviedo son suficientemente demostrativos.

Fueron proyectados al poder, o a posiciones de influencia decisiva en el poder, aquellos que se habían comprometido con la visión del empresariado y, sin embargo, el país no ha avanzado. Ha retrocedido dramáticamente.

¿Por qué?

Porque el clima adecuado para los negocios no está dado tanto por gobiernos que compartan el proyecto de país del empresariado, sino por la estabilidad institucional, que es el origen de la predecibilidad y la base de la seguridad jurídica.

Un gobierno empresarial, como fue el del ingeniero Juan Carlos Wasmosy, por citar un ejemplo, garantiza el clima deseado para las inversiones mucho menos que el gobierno comunista cubano, cuya formación es completamente contraria a lo que podría llamarse la ideología empresarial.

La aparente paradoja se desvanece cuando se observa que los comunistas de Cuba han sido capaces de proporcionar al inversor mayor estabilidad institucional, predecibilidad y seguridad jurídica que la de los integrantes del proyecto Wasmosy, con sus Poder Judicial repartido y sus violaciones a las reglas del sistema político formal. 

El clima adecuado para los negocios, y para el desarrollo, llegará al Paraguay cuando todas las fuerzas sociales entiendan que es necesario dejar funcionar al sistema democrático, sin cortapisas.  

 

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