Make your own free website on Tripod.com
MEDIOS
abcboton.jpg (1386 bytes)
uhora.jpg (2856 bytes)
noticias2.jpg (3920 bytes)
front-logo-dia.jpg (3564 bytes)
logo-teveo.jpg (1167 bytes)
nacion.jpg (9869 bytes)

PORTALES

planet1.jpg (2155 bytes)

conexion1.jpg (2166 bytes)

highway1.jpg (1877 bytes)

multinet1.jpg (2038 bytes)

pol1.jpg (6530 bytes)

quanta1.jpg (2636 bytes)

supernet1.jpg (2199 bytes)

telesurf1.jpg (2011 bytes)

loguito.gif (5533 bytes)

Si los link están protegidos por derechos de copia, serán removidos a soicitud del propietario

HAGA CONOCER SU OPINIÓN

VOLVER A PRIMERA PLANA

Fe en la democracia

Enrique Vargas Peña

10 de mayo de 2000

  

Una encuesta continental, Latinobarómetro 2000, publicada el día 9 de mayo en Santiago de Chile, revela importantes datos acerca del vigor del sistema democrático en América Latina, o de su debilidad, según el punto de vista.

         El dato más relevante es el nivel de apoyo realmente escaso que el sistema democrático tiene en Paraguay y Ecuador, que son, con Brasil, los menos comprometidos con el sistema.

         En Paraguay, y en México, existe un alto porcentaje de ciudadanos dispuestos a apoyar un retorno al autoritarismo.

         Y Paraguay es también, junto con Brasil y Nicaragua, el país de mayor insatisfacción con su sistema político.

          Frente a ello, el otro dato relevante es que en Venezuela, la confianza en la democracia subió desde un 35% hasta un 55%, situandose muy cerca de los países con mayor soporte popular al sistema, que son Argentina, Costa Rica y Uruguay.

         Paraguay y Ecuador han sufrido una desembozada intervención norteamericana, brasileña y eclesiástica en sus asuntos internos que, en ambos casos, terminó por derribar a los gobiernos popularmente elegidos (Cubas y Bucaram, respectivamente) para instalar en su reemplazo a fuerzas políticas con respaldo de los poderes fácticos, pero sin consentimiento verdadero del pueblo.

         Esta intervención y estas fuerzas se presentan como demócratas, aún cuando restringieron, proscribiendo a sus adversarios y prorrogando mandatos fenecidos, el elemento sin el que ninguna democracia real existe: el derecho del pueblo a elegir gobernantes líbremente.

         Los resultados están a la vista, dos países en crisis, sin salidas fáciles, gobernados desde afuera, condenados a una creciente pobreza, y con una pérdida de fe en esa “democracia” entrecomillada donde el voto no sirve y en la que la voz de algunos embajadores extranjeros importa más que la voluntad pública, que contrasta con la creciente fortaleza que se observa en Venezuela.

         En Venezuela, donde Estados Unidos y la Iglesia Católica también están haciendo cuanto está a su alcance para destruir el proceso democratizador de Hugo Chávez, la fe de la gente en el poder de su voto crece y, a pesar de los problemas económicos gravísimos, el sistema se fortalece.

         La gente, al contrario de lo que creen firmemente las oligarquías paraguaya y ecuatoriana, no es estúpida y, aún cuando no conozca a Locke, a Rousseau, a Montesquieu o a Jefferson, se da cuenta con facilidad de lo que vale su voluntad en un sistema político determinado.

         En Paraguay y en Ecuador, la voluntad de la gente no interesa, el poder no surge del consentimiento de los gobernados. En Venezuela, a pesar de la propaganda yanqui, empieza a valer.

         Es una injusticia que se diga, en consecuencia, que en Paraguay o en Ecuador la gente no tenga fe en la democracia cuando lo único que ocurre es que Estados Unidos, Brasil y la Iglesia Católica no han permitido que funcione.

VOLVER A PRIMERA PLANA