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Amenazas a Yoyito

Enrique Vargas Peña 

08 de junio de 2001

 

Se ha presentado un recurso de Hábeas Corpus en favor de Julio César "Yoyito" Franco, vicepresidente de la República, a los efectos de resguardar su integridad física.

Yoyito denunció estar recibiendo amenazas de muerte de parte de militares en situación de retiro cuyos nombres conocía, según dijo en una conferencia de prensa, pero que por razones que sólo él conoce se niega a revelar.

Hay sospechas, formuladas por elementos del propio partido de Franco, de que estas denuncias encubren la necesidad del vicepresidente de apoyar la candidatura de su esposa a la intendencia municipal de la ciudad de Fernando de la Mora, su base electoral.

Independientemente de las causas reales que mueven al vicepresidente Franco, es evidente que el deterioro de la moral militar en Paraguay, cuyo origen es difícil de precisar en el tiempo pero que está fuertemente vinculada a la asociación que las Fuerzas Armadas mantuvieron con el régimen de Alfredo Stroessner, ha llegado a simas de sordidez arduamente imaginables.

Las Fuerzas Armadas paraguayas, despojadas de misiones claramente militares se han visto reducidas a la condición de guardia pretoriana de la gavilla en el poder de turno.

El general Eligio Torres Heyn, por ejemplo, que desempeñó el cargo de comandante de Fuerzas Militares, llegó incluso a la desvergüenza suprema de recibir una condecoración por haber desobedecido a sus superiores constitucionales para obedecer a una embajada extranjera, la de Estados Unidos.

Torres Heyn hizo alarde público de lealtad a esa potencia extranjera, sin que ningún político paraguayo le dijera nada.

El general Fausto Facetti, jefe de la administración de Justicia militar, oculta evidencia y comete arbitrariedades en forma sistemática sin que nadie en el gobierno se atreva a llamarle al orden.

Cuando un ejército cae tan bajo no llama la atención de nadie que sus hombres, entrenados para matar, se alquilen para los más bajos o cuestionables propósitos, como este de amedrentar o matar al propio vicepresidente de la República.

Ningún paraguayo duda de que la historia que relata el vicepresidente Franco es verosímil, totalmente verosímil.

Aunque el caso de Yoyito Franco involucre, según él, a militares retirados, el demuestra que las Fuerzas Armadas paraguayas están llegando al fondo y que se hace necesario, por la salud de la República, refundarlas, sobre bases completamente diferentes a las que han venido existiendo desde 1936.

    

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