Make your own free website on Tripod.com
MEDIOS
abcboton.jpg (1386 bytes)
uhora.jpg (2856 bytes)
noticias2.jpg (3920 bytes)
front-logo-dia.jpg (3564 bytes)
logo-teveo.jpg (1167 bytes)
nacion.jpg (9869 bytes)

PORTALES

planet1.jpg (2155 bytes)

conexion1.jpg (2166 bytes)

highway1.jpg (1877 bytes)

multinet1.jpg (2038 bytes)

pol1.jpg (6530 bytes)

quanta1.jpg (2636 bytes)

supernet1.jpg (2199 bytes)

telesurf1.jpg (2011 bytes)

loguito.gif (5533 bytes)

Si los link están protegidos por derechos de copia, serán removidos a soicitud del propietario

HAGA CONOCER SU OPINIÓN

VOLVER A PRIMERA PLANA

Sin fervor

Enrique Vargas Peña

07 de agosto de 2000

  

Aunque la elección del domingo 13 de agosto es crucial para la democracia paraguaya, una pronunciada apatía se observa en el ambiente. Nadie dice nada y los comentarios corren mayormente en voz baja.

Se podría explicar esta apatía de muchas maneras que se verían confirmadas solamente al término del acto electoral pero, todas esas explicaciones posibles deben incluir necesariamente la desconfianza que se ha reinstalado en el pueblo paraguayo acerca de la rectitud de los órganos electorales. 

Desde que en abril de 1999 fueron destituidos por la fuerza dos de sus tres integrantes, los que, justamente, habían garantizado la elección más libre, limpia y mejor organizada de la historia paraguaya (mayo de 1998), para instalar en su lugar a personajes notoriamente adscritos a los grupos que tomaron el poder en marzo de 1999, la población sabe que la administración de justicia electoral se comporta igual que la tristemente célebre Junta Electoral Central de la dictadura de Stroessner.

Cuando la gente siente, debido a las cosas de las que es testigo, que no habrá consideración para su voto, para la expresión de su voluntad, que será incluso probablemente distorsionada, manipulada, convertida en lo contrario de lo que era, entonces pierde entusiasmo y actúa reservadamente cuando no se desvincula directamente del sistema.

Esta “nueva” administración de la justicia electoral paraguaya cometió actos que muestran cómo actuará el 13 de agosto: validó la prórroga, antiestatutaria, ilegal e inconstitucional de las autoridades que actualmente usurpan el nombre y la sede de la Asociación Nacional Republicana, partido Colorado; pasó por alto el fraude escandaloso realizado en la elección del candidato de ese partido a la vicepresidencia de la República para ocultar el nivel récord de abstención habido y se comprometió con el golpe de Estado por el cual se despojó al pueblo paraguayo del derecho a elegir presidente de la República.

Nada de lo que esta administración ha hecho desde entonces ha servido para desvirtuar las dudas generadas por aquellos actos, al contrario, todo indica que si se atrevieron a aquello, se atreverán a muchas cosas el 13 de agosto, que no se restringe el imperio de la voluntad popular para hacer ningún bien.

Esa es la causa final por la que no se observa el fervor típico de anteriores jornadas electorales en el Paraguay, a pesar de que la elección del 13 de agosto podría reencauzar su truncada transición hacia la democracia.

 

 

VOLVER A PRIMERA PLANA